martes, 31 de mayo de 2011

Consecuencias sociales de la Sociedad de la Información: globalización

El concepto clave analizado en el texto,  es el de globalización. La gran presencia de información determina nuevas realidades económicas, geopolíticas, culturales, tecnológicas o éticas, que dan lugar a un sentido más amplio de Sociedad de la Información, llamado globalización. El avance se plantea en términos de mundialización de la información y la comunicación.

Marx ya había adelantado desde el siglo XIX el acelerado proceso de tecnificación de la producción capitalista. Ya en el siglo XX Lenin y Hobson hablaban de imperialismo. La tecnología de la información y comunicación tras la Guerra Fría conforma un mundo nuevo y con ello un nuevo orden mundial. Dos hechos definen la llegada de la globalización: la creación del programa de defensa estratégica estadounidense conocido como Guerras de las Galaxias con Reagan como presidente en 1983 y la caída del Muro de Berlín en 1989, mismo año en que Francis Fukuyama habla de “El fin de la historia”. A través de esta afirmación, hablaba del fin de la confrontación ideológica, para todo el mundo plegarse a la ideología neoliberal de EE.UU.

A través de la sociedad postindustrial se empieza a configurar el nuevo marco de grandes multinacionales y mercados financieros que no conocían fronteras. Además de exportar el modo de producción, también se exportaban nuevos modos de vida, donde el flujo de información masiva, gracias a las nuevas tecnologías, es un rasgo esencial. En los noventa se conforma lo que se llamó Sociedad Red. Todo se hace global, lo que se puede vislumbrar en la crisis económica del año 2008. Igualmente se crean organismos como la Organización Internacional del Comercio.

Todo esto influye en distintos ámbitos: en el político, pues los Estados-nación han perdido parte de su peso.  Los acontecimientos internacionales que proporcionan esa pérdida de preeminencia, crea la noción de Imperio que plantean Negri y Hardt, cuyo centro lo podríamos situar en Estados Unidos, la Europa Occidental y otros países anglosajones. En el terreno social y cultural, destacamos la creación de medios de comunicación e información. La globalización en este terreno crea la paradoja de la diferencia determinada en la relación entre lo global y lo local. Las consecuencias económicas influyen en todos los demás campos.

Nace asimismo el término multiculturalismo. En un mundo más complejo se atienden las necesidades de distintos grupos diferenciados, ya sea por razones étnicas, culturales, raciales, religiosas o sexuales. Las minorías acabaron por multiplicarse para tener rasgos distintivos con el resto de la sociedad.

Otro elemento que emerge de esta globalización es el universo virtual, que aunque se enmarca en un territorio real, adquiere nuevas características. Las fronteras geográficas desaparecen y se generan procesos de homogeneización a nivel urbano, de espectáculo y de servicios. Las sociedades se definen según su diferencia, pero asumen su unidad. Todo esto está favorecido por la aparición de Internet, a través de lo cual nace el ciberespacio. A su vez, el acceso a ese ciberespacio determina buena parte de las diferencias, más allá de la brecha digital. El metapoder que genera la red puede tener efectos tanto en los conectados como en los no conectados, como nuevas formas de actuación y pensamiento.

La subjetivación para acceder a propias formas de informarse y comunicarse, puede determinar la dominación perfecta. El fenómeno de la alineación expresado por varios filósofos del XIX, cambia a una libertad relativa en este nuevo mundo subjetivo. Asimismo se generan dos tipos de rasgos propios: la flexibilidad, determina la brevedad y la ausencia de identidad de las relaciones humanas. A la misma vez que la flexibilidad corroe el carácter, fragmenta las identidades. Y la fragmentación es otro de los rasgos que definen a esta nueva sociedad.


Análisis

La globalización no puede evaluarse desde una posición taxativa: no es algo que sea blanco o negro, positivo o negativo. Entrando dentro de la escala de grises, podemos obtener elementos que sean beneficiosos, así como elementos perjudiciales.

La revolución del acceso a la información ha facilitado las necesidades informativas y comunicativas del ser humano. Sin embargo eso ha propiciado que vivamos en la sociedad de la instantaneidad: podemos recitar una por una las noticias de ayer, pero seguramente no recordaremos sucesos de hace veinte años. Esto coarta mucho el imaginario social.

La deslocalización es otro aspecto que me gustaría abordar. Si bien es cierto que las nuevas tecnologías integran lugares muy alejados del mundo, eso crea igualmente un abandono del lugar propio. La consecuencia de esto, es el continuo interés por aspectos o problemas de otras latitudes que en nada afectan a la realidad cotidiana.

El acceso a nuevas formas de comunicación muchas veces afecta más a la misma que la favorece. La excesiva comunicación por varias vías, puede generar una incomunicación general en la forma en que estamos acostumbrados tradicionalmente.

En definitiva, la globalización general producida por los avances informativos y comunicativos, no es mala. Sin embargo el ser humano puede buscar mecanismos para que esa unidad plantee los menores problemas posibles a las formas de vida de los usuarios, que inevitablemente están cambiando y cambiarán aún más.

Nuevas Tecnologías y Sociedad de la Información, 2011, 2º.

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